La justificación de Sanidad: “Ha sido un malentendido”

No esperaba que me diesen la razón, ni mucho menos. Me han dado la respuesta que se veía venir. La Gerencia de Salud de las Áreas de Valladolid ha contestado a la queja que interpuse después del lamentable trato que recibimos por parte de una inspectora de Sanidad del Centro de Salud Arturo Eyries.

Vamos por partes. Después del protocolo, la carta dice lo siguiente: “De su reclamación se dio traslado a la médico inspector que le atendió, quien informa que comprobó que la paciente iba recibiendo las recetas conforme a lo solicitado por su médico y autorizado por la Inspección Médica según el protocolo vigente, sin que dispusiera de ningún informe de su médico que justificara la excepcionalidad por encima del protocolo”. 

Y digo yo, ¿no es suficiente una receta firmada por el médico en la que dice que necesitamos más pañales de los que financia Sanidad? Y si se necesita un informe concreto, ¿no puede la inspectora solicitárselo al médico o decirnos amablemente que pidamos un documento concreto para poder justificar la necesidad de más pañales? Pues no, es más fácil faltarnos al respeto que hacer su trabajo. Es más fácil ser prepotente que atender de forma adecuada a la familia de un paciente.

Pero aquí viene lo mejor. “Respecto al trato que manifiesta haber recibido, visto lo alegado por usted y por la médico inspector, que considera que en todo momento les dispensó un trato correcto y respetuoso, sin cuestionar lo expuesto por ninguna de las dos partes y dado que no hemos sido testigos de lo sucedido, consideramos que pudo haberse tratado de un DESAFORTUNADO MALENTENDIDO debido a las inevitables diferencias que se producen en las relaciones interpersonales, y lamentamos que la atención no haya sido de su agrado rogándoles que disculpen las molestias ocasionadas”.

Y se quedan tan a gusto. Que una inspectora te trate como a un delincuente y te falte al respeto resulta que es un desafortunado malentendido. Está claro que no había nadie más delante y es mi palabra contra la de la inspectora, pero viendo como funcionan las cosas igual lo que hay que empezar a hacer es grabar todas las conversaciones. Ya me gustaría ver a mí si la inspectora tiene la misma prepotencia y la misma valentía de compararse con mi madre delante de un micrófono. A ver si se atreve a decir delante de una grabadora que si no tengo dinero para pañales que deje a mi madre mojada o sin pañal.

Por lo menos, desde la Consejería se disculpan, que ya es algo. De nuevo, mandaré otro escrito para decirles que como periodista que soy, sé cual es la definición de malentendido. Igual son ellos los que tienen que echar un vistazo a la RAE. Y lo siento mucho, pero entendí perfectamente lo que dijo la inspectora. Y si con tanto respeto nos trató, que me explique por qué llamó a Seguridad y por qué nos miró en todo momento por encima del hombro. Pero claro, ¿cómo va a reconocer una señora inspectora que trató mal al paciente? ¿En qué mundo vivimos?

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